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| sacar un crédito hipotecario puede alejarlo de comprar una vivienda nueva |
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12-08-2009
Algunas propiedades se comercializan “apto crédito hipotecario” y otras no vale la pena visitarlas, porque sólo se venden en efectivo. A pesar de la necesidad de reactivar el mercado de unidades a estrenar, una práctica irregular irrumpe en escena para desalentar la concreción de operaciones
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Los constructores no quieren venderte con crédito. La mayoría son reacios a blanquear el valor del inmueble”, contó Ana, una contadora de 28 años, que recorre Buenos Aires con su novio en busca de un departamento de dos ambientes, desde que el Banco Hipotecario lanzó su nueva línea de créditos para comprar una vivienda.
“Cuando venís con el crédito hipotecario y no tenés plata en efectivo, no hay interés en vender”, coincidió Juan, un empleado de 29 años, después de un mes y medio de recorrer el barrio de Belgrano con su novia, también en busca de una unidad de dos ambientes.
Muchos de los inmuebles a estrenar sólo se venden en efectivo y sus constructores rechazan compradores que caen con un crédito hipotecario bajo el brazo. La razón es que sólo así pueden escriturar un 80% del valor de la propiedad, según la práctica habitual del mercado.
Una traba más en el acceso a pesar del crédito Desde los primeros días de junio, y gracias al uso de los fondos previsionales en manos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), están disponibles en el Banco Hipotecario préstamos para nuevos propietarios u otros que tengan una vivienda única y pretendan cambiarla o ampliarla, con ingresos familiares superiores a 4.000 pesos.
Apenas lanzada la línea de créditos, la nueva oferta crediticia despertó el interés de la población, que se volcó a la página de Internet del banco, a llamar por teléfono para conocer los requisitos o directamente se presentó en alguna de las 50 sucursales de todo el país.
Y en lo poco que tiene de vida se aprobaron (o están en proceso de hacerlo) 3.395 créditos y se precalificaron a 17.000 clientes, tal como anticipara iProfesional.com.
Es el caso de Ana y Juan. Ambos califican para comprar una vivienda nueva.
Pero “cuando son construcciones a estrenar, el constructor te dice directamente que te vende al contado”, contó Juan.
Ana agregó: “Si querés comprar el 100% a crédito, te dicen que no. Nosotros queremos pagar el 40% financiado y eso te abre más las puertas, que si fuera el 100%. El Hipotecario te da más plata para lo nuevo, pero el problema es que no podés comprarlo porque no te lo venden”.
A los interesados en construir su casa, el banco les ofrece la menor tasa de interés (el 10% anual fija en pesos), el mayor plazo para el repago (20 años) y la financiación total (el 100%) de la obra, siempre que aporten un terreno a su nombre.
Por el contrario, quien quiera comprar una vivienda usada deberá pagar por el crédito un 20% anual, devolverlo en hasta diez años y se le financiará sólo hasta el 70 por ciento.
El monto máximo variará según el destino: hasta $300.000 para construcción o compra y hasta $150.000 para ampliación o terminación de vivienda ya existente.
Problemática Si la forma de pago es mediante un crédito hipotecario, el vendedor debe declarar el valor real del inmueble para que el banco le preste al comprador el dinero.
“Vas a las inmobiliarias y te lo muestran”, dijo Juan. “Cuando le preguntás un poco más es otro el tema, porque el constructor no quiere blanquear por el total, porque no puede, o prefiere esperar a vender de contado y escriturar por menos”, explicó.
“Si es por banco, viene el tasador, que dice que vale tanto, y el escribano lo propone la entidad. No hay chance de escriturar por un valor diferente”, agregó.
Los interesados, que recorren las inmobiliarias en busca de una oferta a la que puedan acceder, se encuentran con brokers que les plantean, desde un principio, cuáles son las condiciones de venta para visitar los inmuebles.
Se sabe que algunas propiedades se comercializan “apto crédito hipotecario” y que otras no valen la pena visitarlas, porque sólo se venden en efectivo.
“Nos manejamos con la inmobiliaria. Ellos te dicen lo que te pueden ofrecer apto crédito hipotecario”, dijo Ana. “En todas a las que fuimos nos dijeron: “Qué lástima”. Hay cosas que no te pueden ofrecer, y la mayoría es todo a estrenar. Ya te lo tachan de los disponibles”, agregó.
Qué se busca Los constructores tienen una razón principal para escriturar por un valor menor al real: pagar menos impuesto a las Ganancias.
Daniel Lejtman, asociado del estudio de Lisicki Litvin & Asociados, explicó que, “el constructor, organizado en sociedades anónimas, o en fideicomisos, tiene que pagar Ganancias por el 35% de la renta (la diferencia entre el valor de venta y el costo de construir el inmueble)”.
Cuanto menos sea lo que figure, más acotada la renta y menor el impuesto, que no puede trasladar al comprador.
Según explicó Lejtman, hay dos momentos donde incide el pago del tributo:
- Uno es en la presentación de la declaración jurada anual del impuesto y cuando los escribanos en la instancia de la firma del boleto o de la escritura están obligados a retener un 3% como pago a cuenta del impuesto.
- El otro es el impuesto a la Transferencia de Inmuebles (ITI), que pagan las personas físicas que no realizan como actividad comercial habitual la compraventa de inmuebles. El escribano retiene el 1,5% sobre el valor de transferencia de cada operación.
“La mejor manera indirecta de controlar que se escriture y se blanquee es a través del crédito hipotecario”, dijo el director del portal especializado Reporte Inmobiliario, José Rozados.
Pero los que son rechazados por los propietarios no están contentos. “Falta una pata, tenés el crédito pero no te venden. No está bien articulado: si el Estado se preocupa por dar un crédito, que también se cumplan las condiciones para que se cierre el circulo”, dijo Juan.
“Tenés pero no tenés -dijo Ana-. Es muy irónico: está la posibilidad de acceder al crédito pero igualmente no puedas comprar”.
Se sigue haciendo, pero menos Para el presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), Néstor Walenten, “ha sido una práctica que se ha ido dejando de lado en el mercado en los últimos tres o cuatro años. Más aún, a partir de los controles que la AFIP ha puesto en vigencia, con el Código de Oferta de Transferencia de Inmuebles (COTI), desde el 1 de marzo de 2008”.
Sin embargo, otras fuentes consultadas revelan que hoy es habitual subfacturar un 20%, es decir, escriturar por el 80% del valor real de la propiedad, según coincidieron los referentes del mercado.
Rozados explicó que lo que se consiguió, a partir de la implementación del COTI, es que la diferencia sea menor a la que existía hace cinco años atrás. “No te puedo decir que no se dé todavía, pero tiende a reducirse”, dijo, y agregó: “Algunas propiedades se escrituraban un 40% por debajo de su valor. Hoy no creo que exceda de un 10 o 15 por ciento”.
Un escribano que conoce el mercado coincidió en que la práctica “sigue pero en un porcentaje menor”. Según su experiencia, antes recortaban un 50% del valor de compra.
“Hoy están más calmos y te hablan de un 20% menos. Igual no es la panacea. Está tomando fuerza de nuevo, porque se asustan y le encuentran la mano: aprovechando que el que compra se ahorra los impuestos y las tasas”, agregó.
Un asesor de Real State fue claro: “Vos viste lo que son los constructores. El sector opera así porque la situación empeora y, con esta práctica, anda peor todavía. Trato de no promoverlo”.
Controles del fisco Esta forma de escriturar no es nueva. Históricamente no había control sobre lo que se firmaba. El límite inferior que se utilizaba para determinar el precio a escriturar era el valor fiscal, que estaba retrasado respecto del valor de mercado.
Para evitar este tipo de irregularidades al momento de firmar la escritura, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) obliga al titular de un inmueble con valor superior a los $300 mil a obtener el COTI antes de ofrecer el bien a la venta y a informar a qué precio se ofrece.
El fisco, con ese dato, debería averiguar si ese valor tiene relación con el de mercado.
Las inmobiliarias deberán confirmar su intervención en la negociación de dicho bien y los escribanos deberán informar el COTI, o su inexistencia, en cada escritura traslativa de dominio de bienes inmuebles.
Pero hecha la ley, hecha la trampa: cuando los constructores cargan el precio de venta en el COTI registra uno por debajo del verdadero. Luego se busca que coincida el COTI con la escritura.
Así, muchos siguen arriesgándose a escriturar el 80% y quedan a expensas de que el fisco profundice la investigación. “Un 50% es alevoso y perceptible, pero 20% es un margen habitual y normal”, confió un asesor y agregó que también se ve que cada vez se publica menos el precio de los inmuebles en los avisos de venta.
El escribano señaló que gracias al mayor control aumentaron los valores de las escrituras. En junio, la cantidad bajó más del 29% respecto del año pasado, a 4.277, mientras que el monto escriturado descendió 14% en el mismo período, a $1.294 millones, según relevó el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.
Mercado volátil Más allá de la necesidad o de la preferencia de evadir impuestos por parte de los constructores, llama la atención que en un mercado que se muestra paralizado, los propietarios se den el lujo de esperar al comprador con efectivo y desperdicien al que viene con un crédito hipotecario.
“El Hipotecario te pide que vayas con la propiedad, y eso implica que tengas que buscar antes alguna que dé con los parámetros. Ofertás y, si aceptan la oferta, lo señás hasta que salga el préstamo, y el propietario no puede publicarlo y se pierde el efectivo”, dijo Ana, lo que desalienta la venta a crédito.
En las propiedades nuevas, “prácticamente, con los que aceptan la venta con hipoteca, no podés regatear nada. Porque tienen que esperarte tres meses y te cobran el costo de la espera”, señaló.
En cambio, en “la mayoría de los usados son particulares que tienen necesidad de vender”, aseguró, por lo que aceptan el crédito hipotecario. Y contó que no bajó el valor, pero sí los niveles de oferta que aceptan. “En la inmobiliaria nos dijeron: Es lo que tienen a favor hoy, en los usados podés ofertar menos por la necesidad que tienen de venderlo”.
Así, el margen de negociación se da en un rango del 10 al 20%. Lo que deja al mercado casi sin precios de referencia.
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