El economista Enrique Szewach advirtió que la Argentina se convirtió en "una especie de gran casino" y resaltó la necesidad de que el Gobierno presente un programa financiero y fiscal que aleje el riesgo de "expropiación".
En una entrevista criticó los cambios anunciados para el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), se refirió a las demoras en la autorización de licencias no automáticas y no descartó la posibilidad de que el Gobierno decida expropiar los depósitos.
-¿El mundo está saliendo de la crisis?
-Es difícil saberlo porque nuestros indicadores de crisis tienen que ver más que nada con el mercado de capitales y el nivel de actividad, pero lo que está detrás de eso es un exceso de consumo que tiene que volver a sus niveles normales. Mucha gente tiene que pasar a ahorrar más y muchos tendrían que gastar más que antes. Ese desbalance global todavía está a mitad de camino.
Da la impresión que en los Estados Unidos lo peor de la crisis ha pasado pero todavía no se puede contar la historia respecto a que ya terminó y hay cierto temor de que continúen ciertas volatilidades.
-Frente a este escenario mundial, ¿cómo ve a la economía argentina?
-La Argentina recibe el impacto del mundo por tres vías: el precio de las commodities, la performance de los vecinos, sobre todo el caso brasileño, y por el núcleo financiero de la crisis. El tema financiero impacta poco, porque nosotros ya nos habíamos ido del mercado de capitales antes y sólo afecta al sector privado. Los precios de las commodities agrícolas son los que menos han caído porque tienen cierta inelasticidad de oferta y de demanda y las commodities industriales se han recuperado un poco por la demanda china. La recuperación de estos meses le vino bien a la Argentina: mejoro el tipo de cambio real, menos de lo que corresponde, porque tenemos un diferencial de inflación importante, y mejoraron los precios de algunos productos que exportamos pero no lo podemos aprovechar del todo por la sequía. Estamos un poco mejor, pero la verdad es que la Argentina está fuera de los mercados financieros por ahora.

-¿La Argentina está en recesión?
-Sí, la Argentina está en recesión porque a partir de la aceleración de la inflación a mediados del 2007 los salarios empezaron a correr por detrás de la inflación y eso implica menos poder de compra, después vino la crisis con el campo que aceleró la fuga de capitales y luego la apropiación de fondos de pensión que incidió aún más en la salida de divisas. Si quiero ahorrar un dólar, consumo menos y retiro pesos. Las dos cosas son recesivas. El Estado trató de compensar un poco yendo al déficit fiscal, que es lo que estamos viendo ahora, pero eso en la Argentina tiene patas cortas porque genera incertidumbre respecto a cómo se van a financiar los gastos hacia adelante, lo que se agravó por la reacción de expropiar, cuando el Gobierno de Kirchner necesita fondos. Claramente la Argentina está en recesión, quizás menos grave que en otros momentos porque la caída internacional se frenó y el ajuste se hizo básicamente en el sector privado.
-En este contexto recesivo, ¿qué consecuencias traen las trabas a las importaciones?
-Cualquier traba al funcionamiento razonable de la economía es un problema. En el corto plazo funciona, pero en el largo es un problema mayor. Las restricciones a las importaciones mejora la competitividad y la rentabilidad de algunos, incentiva alguna sustitución de importaciones pero en general es un problema, porque se traban las cadenas de producción y se generan conflictos con los vecinos. Hay un gran desprecio en la Argentina con lo que cuesta armar relaciones de largo plazo en términos de cadenas productivas, proveedores, distribución y comercio. Son relaciones muy importantes que se interrumpen por estas medidas administrativas. Son restricciones que tienen poco sentido.
-¿El rescate de los bonos indexados por CER anunciado por el ministro de Economía anticipa una recuperación de la credibilidad de las estadísticas del INDEC?
-Es como si vos dijeras: como estoy robando una casa, en vez de pagarla destruyo la escritura. Hay que solucionar el INDEC en serio, más allá de rescatar o no deuda. Por otro lado el 70% de esa deuda está en manos del sector público. Me parece que es una medida que no molesta pero que tiene poco ver con los problemas de la Argentina de hoy.
-¿Cuáles son esos problemas que hay que atender en el corto plazo?
-La Argentina tiene que presentar un programa fiscal y financiero que aleje el riesgo de expropiación. La razón de la fuga de capitales, tanto del gran inversor como de un empleado del nivel más bajo, es el temor a la expropiación. No quieren que les saquen más dinero aumentando la tasa de inflación, sacándole la plata del bolsillo y bajándole el sueldo, o estatizando los fondos de pensión. Esos rumores locos que circulan en la Argentina todos los días, y que hacen que la gente este con incertidumbre, son producto de que la Argentina no tiene un programa fiscal y financiero. El país se ha metido en una maraña de distorsiones de restricciones a importar, a exportar, a comprar, vender, con funcionarios que manejan empresas y tarifas que están totalmente dadas vuelta. Hay que empezar a depurar todo eso porque esas son las señales que permiten que los que tienen que invertir y consumir, lo hagan. El país se convirtió en una especie de gran casino donde si sos amigo del croupier sacas el número a cada rato y resulta que ahora el croupier se ha quedado con pocos amigos y encima con pocas fichas. Estás en el peor de los mundos porque el capitalismo de amigos funciona cuando hay mucho poder.
-¿Hoy en día los problemas políticos priman sobre los económicos?
-No es que priman, pero sin un marco institucional adecuado todas estas cosas que decimos no se pueden discutir porque si implemento una medida impositiva, pero después el Gobierno hace lo que quiere y no tengo jueces para reclamar, tiene poco sentido.
-Usted menciono el temor a la expropiación. ¿Existe la posibilidad que ante la falta de fondos el Gobierno expropie los depósitos?
-La verdad que no tiene ningún sentido desde el punto de vista técnico porque en todo caso el Banco Central tiene la posibilidad de emitir moneda, por lo que si necesita plata la puede fabricar. Pero tampoco tenía sentido la expropiación de fondos de pensión y se hizo, entonces lamentablemente no lo puedo descartar. Por eso, es importante tener un programa fiscal y financiero que permita desechar esta posibilidad.
-¿Qué le parecen las medidas anunciadas para restablecer la credibilidad del INDEC?
-El INDEC tiene un problema de metodología sumado a uno de manipulación de los datos. Lo que no se entiende es cómo siguiendo la misma metodología las cifras dan distinto. Nosotros que veníamos estimando inflación en paralelo al INDEC siempre teníamos una discrepancia menor y en muchos casos concidiamos. A partir del 2007 esto empezó a cambiar sin que nosotros modificáramos nada. Hay datos que no coinciden con los que nosotros capturamos y en algunos casos eso es posible porque el INDEC tiene muestras más grandes, pero no en otros como el sector industrial o nivel actividad que no tienen que ver con los precios. Lo cierto es que en industrias muy concentradas la información no puede ser distinta y si el INDEC calcula otra cosa es porque hay manipulación de los datos. El organismo no tiene sólo problemas con el Índice de Precios, sino también con la Encuesta Permanente de Hogares y con los indicadores de pobreza e industria. No es algo que se arregla poniendo veedores a los mismos que armaron el problema. Se necesitan cambios de fondo en una institución que perdió credibilidad y nivel técnico.
-¿Es necesario un ajuste fiscal?
-El sector público está hoy gastando entre 6 y 8 puntos del PBI por encima de sus máximos históricos y mucho más arriba que sus promedios. Claramente, la Argentina tiene un exceso de gasto público muy determinante, que se hace más evidente cuando se mide la calidad, porque todos nos estamos quejando de lo que vuelve en términos de bienes públicos. Es necesario recuperar un nivel de gasto financiable, donde el sector privado se sienta cómodo y donde la calidad de los bienes públicos sea razonable.