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| Día del niño “morenizado”: por freno a importaciones, se venderán juguetes viejos |
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Martes 21 de Julio de 2009
Por las fuertes trabas que padecen los empresarios, los contenedores que comienzan a salir del puerto están repletos de productos que iban a comercializarse en la Navidad pasada. Los pormenores de la negociación secreta con el secretario de Comercio, que busca evitar la fuga de dólares a toda costa
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Se acerca el día del niño y el bombardeo mediático con los nuevos juguetes pasa a ser equiparable con la ronda de candidatos políticos antes de una elección.
Al igual que con la indumentaria, los juguetes dependen de la moda: lo nuevo es lo que se vende y, si además el producto está apoyado por el éxito de una serie animada, prácticamente pasa a tener el reinado asegurado.
Sin embargo, a diferencia de años anteriores, en este inminente día del niño los consumidores argentinos deberán despedirse de las novedades: gran parte de los juguetes que a cuentagotas está liberando el Ministerio de la Producción arribaron al país el año pasado para venderse durante la última Navidad.
Así lo confirmó Carlos Restaino, director ejecutivo de la Asociación de Empresas del Juguete y Afines (ADEJA): “Hay una enorme cantidad de contenedores parados en los puertos o las zonas francas y la gran mayoría se tendría que haber liberado en las fiestas del año pasado”.
Frente a esto, Restaino sostuvo que “si bien va a haber stock para el día del Niño, lo que la gente no va a encontrar son los juguetes nuevos, aquellos que a nivel mundial se fabricaron para esta temporada. Lo que se va a ver en las góndolas son los que quedaron de 2008”.
“En los canales de televisión hoy se pueden ver muchas campañas de publicidad, pero lo que se ofrece todavía no entró y no va a entrar al país”, recalcó.
El problema no es menor: se estima que el año pasado las empresas del sector importaron por alrededor de u$s100 M. Además, se calcula que el mercado del juguete mueve u$s500 M en la Argentina, entre los productos nacionales e importados.
Intervención de las importaciones ¿Cómo se llegó a esta situación? Es simple: el Gobierno, a través del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, lanzó una cruzada desde el año pasado para cuidar al máximo el colchón de dólares vía superávit comercial, una jugada clave en momentos en los que el país no tiene acceso al financiamiento externo y la fuga de capitales amenaza con superar nuevamente la barrera de los u$s20.000 millones.
Así, el polémico funcionario, que supo ser eje de todo tipo de rumores sobre su potencial renuncia pero que salió fortalecido tras ser ratificado por el ministro de Economía, Amado Boudou, viene de sellar acuerdos con la industria del calzado y hasta juntó a las terminales automotrices para que frenen la avalancha de autopartes que llega desde el exterior.
Sin embargo, la estrategia ejecutada por Moreno alcanzó su punto más alto cuando reunió a comercializadores de productos sensibles y les lanzó un ultimátum: prohibido importar si no se exporta.
El plan, que no está regido por ninguna normativa y fue dado a conocer por boca del propio secretario y hasta por funcionarios de la Secretaría de Industria, estipula que por cada dólar en mercadería que se quiera ingresar al país, esta empresa deberá compensar la operación con otra inversa por el mismo valor. La razón continúa siendo la misma: asegurar que no se achique el colchón de divisas.
Una de las frases del funcionario que quedaron para la posteridad fue la que pronunció ante un empresario del sector de los electrodomésticos, con mercadería parada en Aduana por u$s4 millones: “Agarrate la valijita y andate a Angola a exportar algo”. (Ver nota: Moreno lo hizo: para poder importar, empresas ahora exportan a pérdida)
Los jugueteros, también cayeron en la red Los importadores de juguetes no quedaron exentos de esta máxima. Por el contrario, son uno de los sectores que más padecen los controles.
Restaino lo confirmó: “Moreno nos dijo bien claro que el que importaba tenía que lograr una cuenta corriente de balance cero. Así, aquél que en el plazo de un año quiere importar por 1 M de dólares, tiene que comprometerse a ingresar divisas por otro millón”.
Pero, ¿qué tipo de poder tiene Moreno para decidir qué contenedor sale al mercado y cuál queda retenido por tiempo indefinido? Sucede que los empresarios perjudicados están atados de manos porque tienen trabados los pedidos de licencias no automáticas, un trámite obligatorio para una canasta determinada de bienes de consumo.
Las mismas, según la Organización Mundial del Comercio (OMC) pueden demorar 30 días pero en la Argentina los plazos superan los 300.
Moreno entra en juego porque para ingresar al país algunos artículos, como juguetes, calzados y electrodomésticos, los importadores tienen que realizar un trámite extra en Lealtad comercial, que depende de la Secretaría de Comercio. Allí se analizan las normas de seguridad y temas vinculados con el fraude marcario.
Este paso más en la larga escalera de la importación es el que generaba el mayor cuello de botella. “Las licencias estaban paradas en este sector”, confirmó Restaino.
Sin embargo, dado que un empresario no puede exportar de un día para el otro, Moreno les dio una curiosa “solución”: que presenten un simple papel firmado por el dueño de la empresa que va a realizar la importación donde se compromete a “compensar” esa operación.
El director de ADEJA, que tiene una vasta experiencia asesorando a compañías de renombre como Mattel, aseguró que “el plazo que nos dio es el de un año y el secretario fue muy claro en que la importación se puede compensar exportando o incluso ingresando divisas, como por ejemplo mediante una inyección de capital por parte de la casa matriz”.
¿Y cumplió el funcionario?, quiso saber este medio, a lo que Restaino respondió: “Nos fuimos muy satisfechos de la reunión y después hizo lo que nos anticipó que iba a hacer. Las empresas que presentaron esta nota-compromiso de media carilla aceptando esto, y que tenían sus expedientes demorados en Lealtad comercial, vieron cómo se solucionaba el problema en menos de 24 horas”.
Consultado sobre la legalidad de esta práctica, el directivo no anduvo con rodeos: “Esto no resiste el análisis de ningún abogado. No está apoyado por ninguna normativa, es una expresión de un secretario de Estado”.
Sin embargo, luego destacó que “son las reglas del juego y punto. Siempre está el recurso jurídico, pero lo que sugerimos a los que evalúan esto es que convivamos con los escenarios que tenemos ya que lo mejor es que el diálogo esté abierto. Es el camino que corresponde y lo que nos va a permitir operar en el mediano y largo plazo”.
Apenas una parte del problema Sin embargo, la maniobra de Moreno no solucionó totalmente el problema.
Todo lo contrario, al tratarse de una pieza más del complejo engranaje que implementó el Gobierno para entorpecer la compra de bienes del exterior, la gran mayoría de las 280 empresas importadoras de juguetes aún no obtuvieron la aprobación de las licencias no automáticas, el paso definitivo para poder ingresar un producto al mercado comercial, algo que depende del Ministerio de la Producción.
“Esto es lo que está tremendamente lento. Hay muchas demoras y se agrava el problema. Esto generó un cuello de botella que no se pudo resolver”, se quejó Restaino.
Los importadores aseguran que, para poder llegar en tiempo y forma a los consumidores para el día del niño, los productos tienen que estar distribuyéndose con, al menos, dos meses de anticipación.
“Hoy, un juguete que no se pudo poner en góndola es un juguete que ya no se vende”, aseguró el directivo de ADEJA, que lamenta que haya un gran capital parado en el puerto de Buenos Aires mientras “las grandes empresas tienen los depósitos vacíos”.
“Es algo impactante. Hay firmas que se comprometieron a vender y van a fallar en sus contratos. Además, los grandes importadores son los más golpeados, porque no pueden ofrecer sus marcas más conocidas a los consumidores y son bienes que no se fabrican en el país”, disparó.
El día después de mañana Más allá de las penurias de los importadores por el día del niño, el enorme desafío que tienen las empresas del sector por delante es cómo van a afrontar el compromiso de generar ese ingreso de divisas.
Según Restaino, “hay todo un mix de opciones. La creatividad está a la orden del día”.
Por un lado, están las más beneficiadas: aquellas fábricas que importan partes y piezas como insumos y hasta traen juguetes terminados para completar sus líneas. “Éstas se van a tener que esforzar más para poder aumentar sus exportaciones”, explicó.
Sin embargo, las que no tienen ningún tipo de proceso industrial en la Argentina, “en algunos casos están adelantando planes de capitalización, para poder balancear lo que necesitan importar del exterior”.
Por último, aquellas que no tienen casas matrices y que tampoco fabrican, tuvieron que arremangarse y buscar alternativas para no ser borrados del mapa: “Las empresas están contactándose con firmas de otros sectores para convertirse en traders o generar una Unión Transitoria de Empresas (UTE)”, afirmó.
Así, “están investigando posibilidades de exportación, que no sean juguetes, que van desde alimentos hasta repuestos de automóvil”, destacó Restaino, quien agregó que Moreno dejó bien en claro que la soja no será tenida en cuenta y no sirve para compensar las importaciones.
¿Y las próximas fiestas? En este contexto, Restaino explicó que “no somos enemigos de los fabricantes, todo lo contrario, fuimos a ver a Moreno con ellos. Nuestro sector es particular y muy distinto al resto. La interrelación entre nosotros es muy fuerte y necesaria”.
Sin embargo, teniendo en cuenta que esta unidad empresaria no garantiza tranquilidad en el negocio, pidió certidumbre al Gobierno: “Si no se le da previsibilidad necesaria, para Navidad se va a terminar vendiendo cualquier cosa menos juguetes”.
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